Las principales herramientas que utilicé para buscar información fueron Google y algunas bases de datos especializadas, así como las redes sociales académicas.
Para saber si la información era confiable, revisé la procedencia de la página (si era de una institución educativa u organización reconocida), la fecha de publicación, si se mencionaba el nombre de los autores y su institución de procedencia, si el documento era publicado por alguna editorial o era producto de un evento científico como congreso o coloquio, entre otras cosas.
En base a los elementos anteriormente mencionados, se realizó la selección de sitios, descartando aquellos que no tenía clara la procedencia y especialmente los carecían de la información referente a los autores o año de publicación.
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